–Ninguno de los otros ingenieros podía
hacerlo mejor. El Dr. Gonsales seguía además un método innovador que aprendió
durante su etapa de trabajo en el grupo de su maestra y que había dado muy
buenos resultados. Empezaba entrenando a las máquinas enseñándolas a reconocer
la risa y una vez que la máquina era capaz de identificar los diferentes tipos,
que es un problema muy complejo para una máquina que no sea cuántica, era ya
posible que reconociera, por sí sola, muchos otros sentimientos humanos como el
regocijo, la felicidad, el amor, el deseo, el placer, la satisfacción, la
serenidad, la ternura, el éxtasis, la euforia, el entusiasmo, la curiosidad, el
asco, la alegría, la emoción...
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