–Es que imagínate, es un decir. Yo no sé si puedo. Yo no tengo hijos. Pero puedo sentir su terror y sufrimiento en aquél momento. Tus algoritmos siguen funcionando. Sigamos
–Mi hermano
estuvo muchos días sin poder hablar. No comía,
ni dormía, y se pasaba los días y las noches llorando. No sé qué hubiera
sido de él si no nos hubieran traído al pueblo, con nuestros abuelos. Mi madre
perdió el bebé que esperaba y ya no volvió a reír. En casa de mis abuelos jamás
se volvió a hablar de aquel horror, al menos con nosotros delante. Solo
recordaban a mi padre como a un héroe. Y no hubo nunca una palabra de odio ni de
venganza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario